Emprender es un misterio muy ambiguo y no existe la receta secreta para hacerlo bien. Muchos libros y artículos se han escrito. Incluso, basta escribir la palabra “cómo emprender” en Youtube para quedar bloqueado con la interminable lista de videos que aparecen. 

Lo que escribe Peter Theil en su libro “From Zero to One” es muy interesante. Yo confieso que es de los libros que más me han cautivado. Ni que decir de “Lean Startup” de Eric Ries. Un libro increíble para quienes quieren entender cómo prototipar y pivotar una idea de negocio. Si uno se interesa por artículos más cortos porqué no acudir a Crunch Base, DealBook, Robinhood Snack o Pitchbook. 

Todos estos medios de información son útiles, apasionantes y  educativos. Sin embargo, todos tienen un problema común: Se trata de información generalizada y no aplicada. Por eso cuando llegamos al punto final y nos sentamos a diseñar el plan de negocios nos quedamos congelados frente al computador con muchas ideas, muchas teorías pero poca acción. 

Ahondando en lo anterior, emprender es costoso. Son pocos los que pueden hacerlo con recursos ilimitados, con un equipo multidisciplinario o con asesores externos. Para la gran mayoría emprender es un trabajo que se hace con las uñas. Por esto cuando empezamos es común cometer errores, y debo decir que son muchos. Pero si alguien lee este artículo y se siente identificado descanse tranquilo. Es parte del proceso. 

A continuación algunas preguntas que te debes hacer para identificar si necesitas una mentoría:

  •  ¿Gastamos más de lo que tenemos o lo que tenemos lo gastamos mal? 
  • ¿Pagamos sumas de dinero muy altas por desarrollar tecnología a ciegas, sin conocer a quien va a desarrollar el producto y sin dejar reglas claras?
  •  ¿Diseñamos un MVP sin tener claro cómo lo vamos a vender, a quién se lo vamos a vender y cuánto nos va a costar venderlo?
  • ¿Diseñamos modelos financieros convencidos que tenemos la mejor idea pero sin hacer comparaciones de mercados y sin tener en cuenta bases reales de crecimiento?  
  • ¿Firmamos contratos a ciegas pensando que adquirimos el producto adecuado sin darnos cuenta que quedamos amarrados por los siguientes 12, 24 o 36 meses? 
  •  ¿Salimos al mercado con un producto altamente apalancado en tecnología sin protegerlo adecuadamente? 
  • ¿Hacemos mercadeo de nuestra marca sin saber si ese signo se puede utilizar? 
  • ¿Fichamos cofounders sin saber si tienen intereses alineados con los nuestros?
  • ¿Ofrecemos equity sin saber cómo nos diluye el capital de la sociedad o cómo afecta esto frente a futuras rondas de inversión?
  • ¿Recibimos recursos FF&F sin estructurar y contabilizar un cap table claro?
  • ¿Constituimos vehículos en otros países por recomendación de algún colega que ya lo hizo sin cuestionar el impacto que eso tiene?
  • Llegamos a exponer nuestro pitch sin conocer o peor aún sin entender los números, el modelo de negocio, el mercado potencial o la sinergia del equipo fundador?

 

La buena noticia es que todo esto se puede mitigar. La fórmula es muy sencilla. Sólo hay que conectar los puntos básicos entre lo que para nosotros en APROA son los 5 pilares más importantes: finanzas, equipo, tecnología, modelo de negocio y  relaciones comerciales. Todo esto se puede aprender fácilmente si desde el principio hacemos una pequeña inversión para educarnos un poco en los aspectos más importantes.  

Una de las formas más prácticas para educarse en estos aspectos es la mentoría. La mentoría es algo común dentro del mundo del emprendimiento. A través de esta estrategia los emprendedores acceden a conocimientos, información y contactos muy valiosos. Algunos de los beneficios que existen en la mentoría son los siguientes:

  1. – A través de este proceso los emprendedores pueden recibir capacitación técnica en aspectos financieros, estrategias de levantamiento de capital, legales, de recursos humanos, mercadeo, etc. Esta capacitación técnica le permite al emprendedor orientar su modelo de negocio sabiendo por anticipado cuáles son los pasos más adecuados que debería seguir. 
  2. – Un mentor está disponible para aconsejar al emprendedor cuando tiene dudas y no sabe cual es la acción más adecuada. Muchas veces una llamada o un mensaje por whatsapp puede ser la diferencia entre un error costoso y una decisión exitosa. 
  3. – Si el emprendedor se arriesga a tomar una decisión en un campo que no conoce corre el riesgo de cometer un error. Ese error a su vez supone devolverse en el proceso para no repetirlo. Contrario a esto, si el emprendedor acude al mentor antes de tomar la decisión hay menos probabilidades de equivocarse. El resultado de acudir a un mentor por lo tanto es simple: conocimiento y ahorro en tiempo y dinero.
  4. – La asesoría es costosa y los recursos de un emprendedor escasos. Una mentoría en cambio es práctica y  normalmente no es costosa. El mentor busca entender la idea del emprendedor y le ayuda a pintarla sobre ese lienzo llamado canvas. Un plan bien pintado desde el principio no asegura el éxito pero sí delimita un camino y una estrategia clara para alcanzar el éxito.

 

En APROA hemos dado muchas mentorías y podemos decir que esta fórmula sirve. Por ahí dicen las abuelas que árbol que nace torcido no lo endereza nadie. No cometa estas equivocaciones. Ahorre tiempo y dinero dejándose aconsejar por un buen mentor. Escríbenos y te contamos bien cómo funciona la mentoría que hemos diseñado en APROA especialmente para emprendedores.

 

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